Motines penitenciarios: dos posturas que se oponen en el intento de explicar la causa de los sucesos.

Por Ignacio Noviski

El miedo a la nueva pandemia de Coronavirus se ha propagado con rapidez por las cárceles de Argentina. Cinco presos han muerto en los últimos días en motines en distintas cárceles del país donde los internos exigen excarcelaciones y medidas de prevención que eviten que el Covid-19 cause estragos en las unidades penitenciarias. Por lo que los internos denuncian, no reciben jabones, alcohol en gel ni otros elementos de higiene para prevenir el contagio. Los presos no pueden cumplir la distancia de seguridad porque están hacinados, la atención médica que reciben es deficiente, y al temor al coronavirus se le suma el hambre por haber dejado de recibir los alimentos que sus familiares les hacían llegar en las visitas, suspendidas por la cuarentena obligatoria decretada para todo el país por el presidente Alberto Fernández.

Que transmiten los reclusos?.

Los mismos ya habían utilizado plataformas digitales para exigir mejoras en el manejo sanitario que provee el servicio penitenciario del país. Hace algunos días, internos de la cárcel de Coronda denunciaban mediante un video que la autoridad “no estaba cumpliendo con la cuarentena”. “Se hacen cambios de guardia por semana con 2.150 efectivos aproximadamente que ingresan a la unidad y no están tomando precaución con los enfermeros ni con los maestros”, aseguraban los que participaban de la filmación, mostrándose además molestos por la imposibilidad de recibir alimentos de sus familiares o visitas: “Necesitamos que nos vuelvan a traer alimento, la comida de acá es incomible”.

Además, los detenidos relataron a los medios los reclamos que les habían presentado a los jefes durante la semana en la que se confirmó el aislamiento obligatorio. “No les pedimos que las porciones de comida sean más abundantes. Solo que las cocinen un poco mejor, porque ni un mendigo comería lo que sirven siempre. Necesitábamos lavandina, detergentes y todo tipo de materiales de limpieza”, comentaba un recluso del penal de Las Flores, donde aseguraron además que los miembros del servicio penitenciario no dieron respuesta alguna: “Se nos reían en la cara”, afirmaron.

“Algunos pibes están con principios de gripe y el personal médico se niega a atenderlos. Dicen que tienen miedo de contagiarse de ellos. La medida que toman es encerrarlos en una celda individual y darles fármacos. El agua está contaminada. Nos están dejando morir acá adentro. Nos tratan como animales”, afirmaba otro recluso, esta vez de la cárcel de Coronda, quien además explicaba que los reclamos fueron concretados con un documento institucional, que nunca fue respondido por parte de los responsables:”El domingo presentamos un hábeas corpus colectivo: se pidió que se mejore la calidad de la comida y que se suministren elementos de limpieza, pero nunca nos llegó una respuesta”, comentó.

Cual es la postura de los organismos de derechos humanos?.

Por su parte, los organismos responsables de velar por el cumplimiento de los derechos humanos en las cárceles argentinas coinciden con la vulnerabilidad de los reclusos ante la pandemia global. “La situación de las cárceles ya era muy compleja y grave por las condiciones de hacinamiento y sobrepoblación”, advirtió Sandra Raggio, directora general de la Comisión Provincial de la Memoria (CPM). “Hay que tomar medidas urgentes para bajar la población carcelaria y que se concedan prisiones domiciliarias para población de riesgo, como mayores de 60 años, mujeres embarazadas y personas con patologías graves”, agregó la directora del organismo bonaerense, que teme que las prácticas iniciadas en Santa Fe se expandan hacia otros sectores del país. Esta misma Comisión no dudo además en publicar un comunicado en su página, apoyando el reclamo de los reclusos y exigiendo a los servicios penitenciarios un cambio en el manejo de las situaciones.

Para la mayoría de los organismos, la crisis desatada en las cárceles no proviene simplemente de la pandemia. Muchos representantes hacen alusión al pésimo estado del servicio penitenciario, que refleja imperfecciones en prácticamente todos los aspectos. “Desde hace dos décadas y con mayor crudeza desde hace cinco años, las políticas penitenciarias de los gobiernos provinciales y la inacción de la justicia condenaron al sistema de encierro bonaerense a una crisis humanitaria sin precedentes que se profundiza cada día.”, recitaba el comunicado de la CPM, que pone como culpables a los principales referentes de los gobiernos en materia penitenciaria. Esto, evidentemente, se ve además completa y sustancialmente agravado por la crisis sanitaria.

“Tenemos mucha preocupación respecto de la imposibilidad de implementar dentro de los lugares de encierro la medida de distanciamiento social anunciada por el gobierno nacional como una de las principales recomendaciones para frenar el avance del virus. En un sistema  de encierro que tiene, al menos, un 118% de sobrepoblación, con unidades que alcanzan más del 200%, el distanciamiento es evidentemente imposible.”

Comunicado de la Comisión Provincial de la Memoria.

Del otro lado de la vara, que dicen los responsables del servicio penitenciario?.

Los mismo afirman que la realidad es otra. Los trabajadores de las cárceles de Santa Fe, donde murieron 5 personas en los levantamientos de las localidades de Coronda y de Las Flores, aseguran que los presos están “organizados para sublimarse de manera estratégica”. Así lo afirmaba un jefe penitenciario de la cárcel de Coronda, en una entrevista realizada la mañana siguiente al motín: “Los presos van a tirar a fugarse. Ellos dicen que tienen todo pago porque hay coronavirus”. Para los principales referentes, el brote simplemente ha sido una excusa perfecta para organizar un fuga indiscriminada que podría poner en riesgo la seguridad del país.

Lo que verdaderamente fue cierto es que los primeros motines iniciaron otros. Al día siguiente de los levantamientos en Santa Fe; en la unidad 54 de Florencio Varela, más precisamente en el pabellón 2, surgió otro inconveniente, pero fue menor y se sospecha que estuvo “armado” para demostrar al resto de los penales el poder de disuasión del Servicio Penitenciario Bonaerense. Tras esa asonada, vino el levantamiento del penal 7 de Resistencia, Chaco, que fue apaciguado rápidamente. Devoto, en la ciudad de Buenos Aires, donde funciona la universidad, tuvo otro intento, y en el penal de Concepción del Uruguay esperaron los resultados para iniciar también su propia revuelta. Todos los levantamientos en menos de 24 horas.

Los reclusos se subieron a los techos para visibilizar su reclamo.

Para contrarrestar la escalada de revueltas, la policía envió a una tropa de las Operaciones Especiales, que, según las versiones oficiales, logró finalizar el disturbio sin dejar heridos ni víctimas fatales. “En el enfrentamiento no hubo heridos, pero al ingresar encontraron a dos reclusos fallecidos, en tanto que otros dos presos fueron trasladados a un hospital, donde murieron”, aseguraba el secretario provincial de Asuntos Penitenciarios, Walter Gálvez, al ser consultado por la responsabilidad de los agentes en los fallecimientos.

Por otra parte, las autoridades también apuntaron contra los presos luego de afirmar que se registraron “importantes destrozos” como consecuencia de la protesta. “En Coronda, hubo daños en las áreas de herrería, talleres, la sastrería donde se estaban confeccionando 10.000 barbijos (tapabocas) para la emergencia por el COVID-19.”, aseguraba un comunicado de la Provincia.

Hemos tenido suerte de contar con las tropas de Operativos Especiales que redujeron el motín rápidamente. Sin esta intervención podríamos estar hablando en este momento de una fuga catastrófica para la seguridad de la población”

Walter Gálvez, secretario provincial de Asuntos Penitenciarios.

Los presos y los organismos de Derechos Humanos adjudican la responsabilidad a lo que consideran un atento contra su vida por parte de los servicios penitenciarios. Las autoridades, por su parte, culpan a los reclusos de intentar utilizar la crítica situación para fugarse y pedir excarcelaciones indebidas.

Las dos posturas no han de llegar a un acuerdo y, mientras tanto, cada mañana se puede leer en los diarios un nuevo agravante en la situación del servicio penitenciario. Se esperan nuevos avances para la próxima semana en las determinaciones que logren de una vez por todas disolver las revueltas que ya dejaron un saldo de 5 fallecidos.

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