Los aspirantes al Concejo debatieron sobre la integración urbana

Esta semana se realizó el primer debate entre candidatos a concejales de Rosario. Mundo Político realizó un resumen del encuentro que duró más de dos horas.

El debate se realizó en la Facultad de Ciencia Política de la UNR. Candidatos de las ocho listas que competirán por las 13 bancas del Concejo Municipal que se renuevan a partir del 10 de diciembre discutieron sobre diversos temas marcados por los organizadores.

Si bien hubo representantes de todas las listas, sólo dos partidos no llevaron a quienes encabezan los armados electorales. Por Ciudad Futura se presentó Franco Ingrassia, tercero en la nómina que lidera el pastor Eduardo Trasante; mientras que por Cambiemos estuvo presente el concejal Carlos Cardozo, también tercer candidato, detrás de Roy López Molina y de Anita Martínez.

Roberto Sukerman (Frente Justicialista), Pablo Javkin (Frente Progresista Cívico y Social), Majo Gerez (Frente Social y Popular), Daniela León (1 Proyecto Santafesino), Martín Rosúa (Unión Cívica Radical) y Carlos Cossia (Espacio Grande) son los referentes de sus respectivos espacios que participaron de este primer debate.

Los candidatos al Concejo realizaron una breve presentación individual y luego pasaron al primer eje, que comprendió la “integración urbana” y la “autonomía municipal”.

  • En esta primera entrega, Mundo Político presenta un resumen con todas las intervenciones del eje inicial propuesto por la organización:

Carlos Cardozo (Cambiemos): “Cambió la agenda de la gente en la ciudad de Rosario. En 2013 y 2015 el monotema era la inseguridad y las consecuencias del avance del narcotráfico. Desafortunadamente a esa agenda se han sumado dos temas graves que tienen que ver con la gestión municipal. Uno es el tema de la higiene urbana: los basurales a cielo abierto, el reclamo permanente por contenedores, el reclamo permanente por separación de residuos, la falta de poda y escamonda. Y el otro tema es el transporte: Mónica Fein nos dijo en el 2013 que en el 2015 íbamos a tener un nuevo sistema de transporte en la ciudad. Recién la semana pasada se adjudicó una licitación que empieza a poner en marcha el nuevo sistema de transporte a partir de 2018. Realmente nos parece que tenemos que poner todo el eje en resolver las demandas básicas de la sociedad y es lo que nosotros pudimos rescatar en el mano a mano con la gente”.

Pablo Javkin (Frente Progresista): “Debemos equiparar los barrios que hoy no tienen infraestructura urbana de integración, que necesitan la apertura de calles, que necesitan acceso a los servicios básicos. Nosotros estamos interviniendo en 34 barrios del Plan Abre, algunos porque son barrios que fueron conformados irregularmente y otros porque fueron Fonavis que, en la desidia de tantos años de los gobiernos nacionales en el manejo de la vivienda, han llegado a un nivel de deterioro que explica prácticamente tener que reconstruirlos; lo estamos haciendo en cuatro barrios, tenemos que seguir haciéndolo en otros más. El segundo eje es el tema del transporte: Charly (por Cardozo), con la mitad de los subsidios que le dan a Capital tendríamos seguramente un mejor sistema de transporte”.

Majo Gerez (FSP): “Para nosotros y nosotras es muy interesante este eje, fundamentalmente porque nos pone un desafío por delante que tiene que ver con un cambio en el foco de la atención en esta ciudad, integrada para todos y todas. Vemos que Rosario se ha vuelto cada vez más desigual, excluyente, donde se han focalizado las políticas en las zonas centralizadas de la ciudad y eso nunca derrama hacia el conjunto de la sociedad. Y quienes  venimos construyendo con los vecinos y vecinas de la ciudad hace mucho tiempo sostenemos que se trata, no solo de políticas puntuales, sino de donde ponemos el foco de nuestra atención. Por ejemplo, hace unos meses con vecinos y organizaciones de la ciudad generamos un relevamiento en más de cien asentamiento irregulares; a partir de eso conseguimos el certificado de vivienda social. Y eso es un primer paso para pensar una urbanización integral en la ciudad, como llegar a tener todos los servicios en la misma y pensar el sistema de transporte en sentido estatal, expansivo y que fundamentalmente garantice la interconectividad en toda la ciudad”.

Roberto Sukerman (Frente Justicialista): “Indudablemente, Rosario no es una ciudad integrada. Muchas veces se ha hablada de que Rosario son dos ciudades, para mí es mucho más complejo que eso, son muchas ciudades dentro de una misma ciudad; entonces eso dificulta muchísimo más la problemática. Lo que vemos es que no se ha tenido en cuenta que Rosario tiene casi la misma cantidad de kilómetros cuadrados que Capital Federal, eso implica que  sea una ciudad realmente extensísima y además que ha sido una ciudad que ha expulsado a muchos rosarinos afuera de Rosario. Y eso genera múltiples problemas que no se han resuelto, ni en transporte ni en movilidad ni en servicios. Y entonces tenemos ciudadanos que son de primera y ciudadanos que son de segunda. En gran medida, la Municipalidad es la responsable de generar las políticas públicas que generaron la ciudad que hoy tenemos. Nosotros queremos cambiar ese paradigma, queremos realmente generar una ciudad integrada, una ciudad inclusiva, asumiendo el desafío de lo que eso implica, generando los proyectos que en consecuencia hay que llevar adelante y reclamando tanto a la Provincia como a la Nación las obras y el financiamiento que requiere esta ciudad que nosotros necesitamos. Rosario es la ciudad más importante del país, que nos es capital de provincia. Me parece que venimos con autoestima baja, tenemos que volver a recuperar el orgullo de ser rosarinos y reclamar lo que nos corresponde y ejecutar lo que necesitamos para esta ciudad integrada”.

Martín Rosúa (UCR): “Comparto con Roberto (Sukerman) esto de que no estamos viviendo en una ciudad integrada, sino que estamos viviendo en una ciudad absolutamente fragmentada, una ciudad que tiene enormes diferencias entre esa ciudad enorme, moderna, con crecimiento económico, de los grandes proyectos inmobiliarios, que es el eje de uno de los polos agroexportadores más grandes del mundo, con empresas de biotecnología que compiten con el resto de los países en primer nivel; y la ciudad de los barrios postergados y olvidados, con la tasa de desempleo más alta del país y con un déficit de infraestructura enorme. Y creo que ese es el punto de la ciudad fragmentada: el déficit de infraestructura. Si bien hay un gran componente de culpa del Gobierno nacional por la desidia histórica que tuvo (y que hoy se está revirtiendo, porque claramente lo vemos en las obras) hay mucha responsabilidad de la Municipalidad. Y tengo tres datos concretos para marcar la responsabilidad que tiene el gobierno municipal de los últimos 28 años en esta materia. Primero, el gasto de capital de Rosario comparado con otras ciudades: Rosario supone el 14 por ciento, Córdoba el 32, La Plata el 23 y Rafaela el 22. La subejecución de las partidas de obras públicas, no solamente presupuestamos poco sino que además lo ejecutamos de menos. Presupuestamos 14 para el año pasado y solamente gastamos el 9,2. Y mientras tanto seguimos gastando en gastos superfluos, como los 43 millones de publicidad, los 56 de calle Sarmiento o los 21 de la Plaza San Martín. Creo que estos datos concretos, si bien son números fríos, son los que nos ponen en realidad de por qué vivimos en dos ciudades fragmentadas. Una ciudad postergada y la otra pujante de crecimiento y desarrollo”.

Daniela León (1 Proyecto Santafesino): “Yo no creo que haya muchas ciudades, creo que hay una sola ciudad pero con enormes desigualdades. También generadas desde las políticas locales. Para ser clara: el centro funciona y los barrios directamente no funcionan. Hay problemáticas comunes a todos los barrios. Antes, cada barrio tenía su propia problemática, porque cada barrio tiene su propia idiosincrasia; hoy los problemas son comunes. En primer lugar, la inseguridad que nos atraviesa a todos. En segundo lugar, pavimento y veredas rotas. Hay cuestiones muy básicas que hoy están generándole enormes perjuicios a los vecinos. Por ejemplo, las raíces de los arboles en los barrios de la ciudad rompen las veredas y rompen el piso de los domicilios particulares. Son cuestiones muy básicas, hay gente que tiene reclamos de 15 años a esta parte para que le arreglen la raíz del árbol que está en la vereda de su casa. Hay enormes cuestiones que generan enormes perjuicios y que tienen relación directa con la gestión local. Entonces, la desigualdad se ve en habitantes de los barrios comparados con los habitantes del centro. Un joven que tiene que estudiar tiene mucha más posibilidades de oferta educativa en el centro que en el Distrito oeste, por ejemplo”.

Carlos Cossia (Espacio Grande): “No veo la ciudad tan negativamente, siempre miro para atrás, un poquito. A esta ciudad yo la veo hace 47 años donde era impenetrable: tierra, lugares sin luz, lugares que eran intransitables. Las cosas han avanzado, yo tengo optimismo siempre, es muy difícil que vea solamente lo negativo. Con respecto al transporte, le doy una cuota de confianza a este nuevo proyecto. Como concejal ya trabajé sobre estos temas, los más favorecidos fueron los animales. Indiscutiblemente, hoy los animales de las familias humildes pueden subir a los transportes públicos de toda la ciudad de Rosario.(…) Ahora, seguro que cuando caminamos los barrios vemos las necesidades, las mismas de siempre. Nos siguen reclamando las cloacas, nos siguen pidiendo agua corriente, las cosas siguen siendo las mismas que hace cuatro años”.

Franco Ingrassia (Ciudad Futura): “Nosotros tenemos un diagnóstico común de la ciudad que se basa en que los dos problemas principales que tenemos son la desigualdad y la violencia. Y en ese sentido, no es casual que los dos ejes que vamos a estar discutiendo sean una ciudad integrada y una ciudad igualitaria; es decir, el reverso de la violencia es la ciudad igualitaria, la desigualdad que nosotros sufrimos. Por eso nosotros no hacemos propuestas sobre temas aislados, sino que desarrollamos proyectos estratégicos concretos, tanto por dentro como por fuera del Estado para revertir eso. Y lo hacemos poniendo el cuerpo. En 2010 logramos la ordenanza que le puso fin al desarrollo de barrios privados en Rosario como un modo de frenar uno de las principales vectores de la desigualdad espacial en la ciudad. Sin ningún miembro en el Concejo, sin siquiera tener constituido un partido político, desde la instancia de movimiento, logramos que se apruebe, con todos los votos positivos, salvo dos: Boasso y una concejala del PRO”.

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