“Se ven todos los días políticas o actitudes del Gobierno que son de una insensibilidad total”

Foto: Andrés Macera

El referente de la Asociación de Empleados de Comercio de la ciudad, Sebastián Ferro, analizó la situación de los trabajadores en Rosario y en el resto del país.

Por Fabián Chiaramello

En un contexto económico y social crítico, con la mayoría de los indicadores en rojo y con medidas de parte del gobierno de Mauricio Macri —bicicleta financiera y endeudamiento externo mediante— que apuntan a seguir profundizando ese malestar que padecen millones de argentinos y que heredarán las futuras generaciones, el movimiento sindical argentino se encuentra en el ojo de la tormenta y los trabajadores, a lo largo y ancho de todo el país, depositan parte de su esperanza en la reacción a esas políticas.

“Si bien es un momento desfavorable para los trabajadores en general, para todo el movimiento obrero, nuestro gremio es lo último que golpean. Hoy están golpeando más a los sectores de la producción, por el tema de las importaciones”, observó el dirigente de la Asociación de Empleados de Comercio (AEC), Sebastián Ferro, en diálogo con Mundo Político.

El secretario de Biblioteca y Cultura de la AEC y ex delegado de la multinacional supermercadista Carrefour dijo que el golpe en el sector comercial se da por un “efecto por goteo” que afecta a los trabajadores de ese gremio. “Se van perdiendo puestos de trabajo por goteo o en situaciones como en locales chicos, que tenían uno o dos empleados y les ofrecen, a cambio de mantener el trabajo, dejar de estar registrados. Y es muy difícil de detectar en ese sentido. O están debidamente registrados y los pasan a monotributistas. Hay una serie de cuestiones, que son casos aislados. No tenemos grandes conflictos hasta ahora en ese sentido”, explicó Ferro, al mismo tiempo que advirtió: “Sí empezó a haber, en las grandes cadenas, contratos por tiempo determinado, que eso había dejado de pasar, contratos por tres o por seis meses. Por ahora, de esta manera está golpeando toda esa situación de empeoramiento de las condiciones de trabajo que se dan en los últimos dos años”.

—Respecto a esto que describís que vienen haciendo los pequeños comercios, ¿tiene que ver con que son los que más vienen sintiendo los tarifazos y las medidas económicas o a qué responde?

Tiene que ver con eso, tiene que ver con la baja en el consumo, tiene que ver también con que hay una señal desde el Gobierno a precarizar las condiciones de trabajo. Hay sectores que se ven envalentonados por la dirección que le da el Gobierno, que es claramente en contra de los trabajadores; entonces se animan y hacen ese tipo de cuestiones. Incluso en ramas o en sectores de la economía donde no cambió la tasa de ganancia sino que aumentó y sin embargo lo hacen igual, por una cuestión de que hay una vía libre del Gobierno en dejar hacer eso. A veces explícita y a veces no explícita.

—Teniendo en cuenta ese cuadro de la situación y la búsqueda por parte del Gobierno nacional para introducir una reforma laboral para después de las elecciones, ¿cómo se prepara el movimiento obrero frente a eso?

Se ha tratado de ponerle títulos más académicos, ahora más tecnicistas, pero en realidad lo que quiere este Gobierno y lo que quiere la élite mundial que maneja el mundo, las corporaciones, es profundizar la explotación. Es igual ahora que hace cien años. Quieren profundizar la explotación y para eso tienen que derribar todos los derechos sociales y todo el grado de organización que hay. Y a raíz del modelo sindical argentino y de los sindicatos que están organizados y que siguen manteniendo estructuras grandes, estructuras donde los trabajadores siguen participando. En este sindicato pasan tres mil personas por día, no solo por conflictos gremiales sino también por servicios que damos, ya sea el comedor, la cultura, el turismo, la proveeduría, los campos de deporte. Son entidades que a veces desde el Gobierno se las trata de negar, pero en realidad son una base de sustentación de la sociedad; cuando la gente se ve vulnerada en cierto sentido, recurre a estas construcciones colectivas que son los que amparan y que hacen, en definitiva, que la sociedad se siga manteniendo organizada y que no seamos todos individuos aislados y que cada uno pelee por su parte. Quieren romper eso. Para mí, lo que viene a nivel mundial y lo que este Gobierno representa, es romper todo lo colectivo que se pueda y dejar a los individuos totalmente indefensos ante las leyes del mercado, las corporaciones… Ante eso están todas las formas de profundizar la explotación, rompiendo todos los derechos históricos que ha conquistado el movimiento obrero, todas las leyes laborales que son históricas, de los últimos 70 u 80 años. Quieren romper con eso y nosotros lo que decimos es que la forma de frenar eso es la unidad de todo el movimiento obrero. Hoy no debería haber peleas entre los distintos gremios. Diferencias sí, pero actuar en la acción con unidad, en el sentido de que el enemigo que enfrentamos hoy está más claro que nunca, aparte que tiene un poder gigantesco. Entonces ningún sindicato, ningún dirigente se puede dar el lujo de no intentar con rapidez hacer una unidad del movimiento obrero lo más grande que se pueda. Y no solo del movimiento obrero, sino de otros sectores que también son afectados: de los sectores populares, de las pequeñas pymes, de los estudiantes, de todos los sectores que se ven atacados por esta política.

Tiene que haber unidad. El 22 de agosto hay una posibilidad de marchar a Buenos Aires. Nosotros creemos que tenemos que aportar para que sea un movilización masiva, que sea una señal de que todavía los gremios están en la calle, todavía el pueblo se sigue manifestando en la calle y creemos que esa es la forma más contundente de la cual el movimiento obrero se puede manifestar: la unidad y la manifestación. Hoy, sí, debemos reconocer que han cambiado ciertas cosas respecto a la comunicación, pero la política sigue pasando por ese lado, por la calle.

— ¿Y en cuanto a los dirigentes, creés que estuvieron a la altura durante todo este tiempo? Se los acusa de lerdos, de “traidores”, de no haber tomado medidas antes…

Puede haber algo de eso. Pero yo creo que nosotros tenemos que dejar de mirar al otro, por lo menos dentro del campo nacional y popular, tenemos que dejar de ver y señalar al otro por lo que no hizo, porque el enemigo está en otro lado. Nosotros no podemos pelear con un compañero dirigente de otro gremio cuando hizo tal o cual cosa, cuando tenemos un enemigo que le está dando a las mineras y a las corporaciones todos los negocios y está entregando la patria. Creo que tenemos que tratar de unificar y mirar a ese enemigo, tenemos que dejar de pelear de pobres contra pobres, y en última instancia reforzar lo que estamos haciendo cada uno en nuestros gremios, pelear por la unidad, porque a veces criticamos a otros dirigentes y por otro lado también hacemos cosas como para no lograr la unidad, por una cierta pureza ideológica… Tenemos que dejar de señalar a los que están al lado y tener un poco más de humildad para comprender la situación y hacer más para que estemos todos juntos, por lo menos el movimiento obrero y el campo popular.

¿Te gustaría que tal o cual dirigente haya encabezado mejor tal lucha? Y sí, pero si no lo pudo hacer lo que me queda es hablar con el dirigente, tratar de encontrarnos y entender las razones de por qué lo hizo. No señalarnos, porque cuando uno señala con el dedo a otro no se puede acercar más a ese dirigente y si no se puede acercar más, coartó la posibilidad de lo más importante que tiene el movimiento obrero que es juntarse. Si nos juntamos vamos todos para un mismo lado y si vamos todos para un mismo lado eso hace que se renueve y se cambie, sino nos quedamos estáticos, señalándonos unos con los otros. Es terrible porque no avanzamos y ahí va a ser cuando ellos nos liquiden.

—En estos días, la Corte Suprema santafesina va a definir sobre la constitucionalidad de la ley de descanso dominical (13.441) o, en caso de empate, va a ser resuelto por un camarista designado por el Poder Judicial. ¿Cómo ven el panorama y cuál es el plan de acción en caso de que se falle contra la norma?

Nosotros seguimos confiando, pero no por el gremio, sino porque también está la Provincia, está el Municipio, que han dicho que esta ley es constitucional, la han apoyado, la han promulgado. No es ya solo una cuestión de los empleados de comercio, sino de toda la sociedad. Sería muy extraño que una persona, o dos o tres personas, puedan decidir sobre tanto camino recorrido por un montón de entidades sindicales, sociales, que la han apoyado, incluso la iglesia, la universidad. En ese caso, si llega a ocurrir, creo que esta es una pelea que se viene planteando desde hace cien año, así que doblaremos el esfuerzo para seguir intentando de que este derecho que los empleados de comercio hemos conseguido se siga efectivizando. Incluso, si la ley sigue estando vigente vamos a tener que seguir trabajando todos los días para que no se vulnere ese derecho. Así que en ese sentido, es seguir haciendo lo que hasta hoy vinimos haciendo: militando para que compañeros puedan estar los domingos con sus familias.

—¿Cuál es la situación en las grandes cadenas, las principales opositoras de la ley, luego de la implementación de la normativa?

Nosotros tenemos datos de que las ventas se reparten en los demás días de la semana. Siempre hemos dicho que lo que consume una persona no tiene que ver con los días que compra sino con lo que tiene en el bolsillo. Si ha bajado el consumo ha sido por la baja de consumo general en todos los lugares. Si uno mira la tasa de baja de consumo en Buenos Aires y Rosario, es más alta la de Buenos Aires; en ese sentido, no hay ningún dato que diga que ha afectado la venta, que ellos lo utilicen como propaganda puede ser, pero en la realidad, los datos duros, eso no es así. Aparte, ellos tienen una tendencia que si les baja la venta aumentan la diferencia entre el precio de costo y el precio de venta, aumentan el margen de ganancia. Yo lo conozco porque he sido delegado de uno de los supermercados más grandes de Rosario y sé que es así. Cuando les bajan las ventas suben el margen, entonces con eso van balanceando. No ha bajado nada y en todo caso, si les baja, lo compensan de alguna forma porque en el supermercado hay una tasa de retorno, en las multinacionales, que es lo que tienen que mandar ellos a la metrópoli. En el caso de Carrefour, por ejemplo, a Francia. Esa tasa está fija, todo se adapta a esa tasa, es lo que tienen que enviar las casas periféricas por el mundo a la casa central de origen. Es un cuento.

—¿En qué posición queda el salario real de los trabajadores de comercio con la inflación acumulada este año, considerando que en la provincia también hubo tarifazos?

El salario perdió poder adquisitivo, todos los trabajadores de todas las ramas de la producción perdieron poder adquisitivo. Nosotros creemos que se pierde poder adquisitivo porque los trabajadores han retrocedido en esa correlación de fuerza con los patrones o las corporaciones en general. El salario es un efecto de cómo nosotros, el movimiento obrero, se posiciona contra los que nos pagan el salario. El salario deviene de un enfrentamiento político, si en ese enfrentamiento político tenemos menos herramientas que hace un par de años atrás, seguramente que el salario va a perder poder adquisitivo. Por eso a veces sí debemos sentarnos, porque las dirigencias del movimiento obrero siempre tienen que pelear por más salarios, pero también tiene que ver en general; por eso hablaba de la unidad, también tiene que pelear por las condiciones de trabajo. En el descanso dominical, nosotros hemos peleado por las condiciones de trabajo y en ese sentido creo que ahí está la verdadera pelea. Pelear y mejorar las condiciones de trabajo, porque si el patrón nos maneja con la plata para donde quiere… El gobierno, por ejemplo, habla de la productividad. Sí, es probable que a lo mejor nos den más plata, pero nos van a explotar más. Siempre tiene que haber un equilibrio entre la pelea política que tenemos los trabajadores en general y el salario. El salario es una consecuencia de una pelea política; a lo mejor un gremio aislado puede ganar un salario alto, en una pelea individual con su patrón, pero eso no quiere decir que el movimiento obrero tenga mayor poder adquisitivo en general. Sí, nos gustaría pelear por un salario mayor constantemente, pero hago la salvedad de que no es la única pelea, hay otras peleas que son tan importantes como el salario, como las condiciones laborales. Por eso hay que tener una visión general del movimiento obrero, por eso necesitamos una unidad de lo más amplia posible, incluso para pelear un salario mejor en general para todos los trabajadores.

—¿Cuáles son esas herramientas que decís que los trabajadores perdieron en estos últimos años?

No sé si herramientas, pero sí ganó un gobierno que es contrario a los intereses de los trabajadores. Por una o por otra razón pasó eso y no hace falta que lo explique, pero se ven todos los días, constantemente, un montón de políticas o actitudes del Gobierno que son contrarias o de una insensibilidad total hacia el movimiento obrero y los sectores populares. Entonces, si desde el Gobierno se hace eso, de ahí para abajo todos los que se sientan identificados, las corporaciones, los patrones, los dueños de los resortes esenciales de la economía que se entregan, se ven envalentonados para imponer las condiciones de trabajo más favorables para las empresas. En ese sentido, la política es la herramienta que se perdió.

—Incluso hay discursos del Gobierno contra los trabajadores, en los medios de comunicación…

Por supuesto que es así. Es una orden mundial que sea así, porque en Europa, en América, en un montón de lugares, el sindicalismo está totalmente atomizado. Y si uno revisa el salario en América Latina, en Argentina era alevosamente el más alto en dólares; entonces, es evidente que vienen por eso. Ni siquiera es un plan de acá, es una orden que viene desde afuera, que hay que flexibilizar toda las relaciones de trabajo. Hay que estar atentos en ese sentido y preparados para ver tal cual es el enemigo, con todo lo que eso conlleva. Porque nosotros cuando estamos pensando cómo nos defendemos ellos están pensando en la segunda vuelta de cómo nos atacan, entonces siempre vamos un paso atrás. No solamente hay que estar atentos, hay que estar pensando lo que están pensando ellos para dentro de diez años. Es un desafío gigantesco. A lo mejor las nuevas dirigencias sindicales tendremos que ir pensando como logramos eso que se dio en diferentes momentos de la historia del movimiento obrero, de lograr una unidad, no homogénea porque no se puede, pero sí una unidad en la acción, como decía Tosco, salir juntos y después discutir esas diferencias que tenemos en el seno de las organizaciones. Tenemos que tratar de lograr ese ida y vuelta entre la unidad de acción y la discusión de cuáles son los problemas. Aparte, eso necesitamos hacerlo de frente, mirando a los demás compañeros.

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